LAS LIMITACIONES DE LA GENERACIÓN DE LOS ‘GADGETS’

image

ARTURO CASTILLO

El aserto de que llegaría un momento en que quienes no se hubieran integrado al conocimiento y dominio de las herramientas tecnológicas serían considerados analfabetas funcionales de los nuevos tiempos es ya una realidad. Ello significa que a la maltrecha y mediocre formación de muchos jóvenes profesionales se añade ahora otra carencia.

Sin embargo, hasta la presente, ellos han logrado ‘sobrevivir’, disimular bastante bien sus limitaciones intelectuales, su incapacidad para articular con relativa eficacia los pocos conocimientos asimilados durante su proceso académico, que básicamente ha sido diseñado para proveer información, a expensas de la formación integral.

En este preocupante asunto hay corresponsabilidad social, puesto que todo lo que se espera de los profesionales de hoy es el dominio de ciertas competencias, que sean especialistas en su campo, aunque en otros ámbitos estén totalmente perdidos.
Las empresas, en todo caso, no tienen interés en la cuestión, les da igual si el sujeto adolece de una básica educación general, con tal de que se entienda bien con las máquinas.

Lamentablemente, aun en ese aspecto, hoy convertido en un requisito indispensable para calificar para un trabajo, también hay abismos, pues no todos los jóvenes tienen las mismas destrezas, y tampoco parecen del todo interesados en aprender.

Las empresas deben, forzosamente, nivelar a estos empleados, so pena de afrontar dificultades en algunos de sus procesos y actividades, que ahora se sustentan en programas informáticos de relativa complejidad.

La convicción de que la nueva generación viene con el ‘chip’ activado, integrado a su sistema nervioso, la idea de que la mayoría de los jóvenes son ‘pilas’ con la tecnología, es parcialmente verdadero; muchísimos de ellos son apenas felices consumidores de aparatos y servicios tecnológicos, compradores de ‘gadgets’ que les sirven de juguetes; es decir, son analfabetos funcionales de ‘segundo nivel’.

Provoca vergüenza ajena constatar la pobre redacción de los jóvenes ‘tecnológicos’, la ortografía de espanto, consecuencia obvia de su desinterés por la lectura. Estos chicos audio-visuales no tienen ni el tiempo ni la pasión, peor la paciencia, para lecturas sostenidas y profundas; para su suerte, Internet les provee de los vacuos resúmenes de cualquier libro.

Muchas empresas están ya sufriendo las consecuencias de este estado de cosas; la alternativa para resolver estas asimetrías es la capacitación continua. En cambio, a nivel social, el esfuerzo deberá encaminarse al desarrollo de la persona total, lo cual implica superar el estrecho concepto de que el intelecto es el amo supremo, mientras que los valores son vistos como relatividades que pueden obviarse si así lo disponen las conveniencias.

Anuncios

Publicado el mayo 18, 2013 en EL YO PROFUNDO y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: