EMPRESAS, CICLOS, OBSOLESCENCIA E INNOVACIÓN

image

ARTURO CASTILLO

 Quienes hacen empresa tienen siempre la expectativa, como es obvio, de que su negocio vaya siempre hacia arriba, que se afiance y crezca. Para ello, hacen previsiones, planifican, invierten, contratan personal idóneo; se trazan metas, establecen  cronogramas. Buscan alternativas tecnológicas, estandarizan sus procesos, conciben estrategias de mercadeo, exploran nuevas áreas de inversión.

Adoptan un marco ético para sus acciones -misión y visión- pensando en satisfacer a sus clientes. En suma, toman control pleno del manejo de la compañía; saben lo que quieren, saben en qué dirección moverse. 

Sin embargo, por alguna inexplicable razón, los resultados dejan de ser los habituales, los previsibles, al punto de confundir y frustrar al empresario, más cuando constata que a otras compañías les va de maravilla, a pesar de que no aplican, como él, todas las estrategias de la administración moderna.

Esta paradoja solo es explicable mediante la ley de ciclos, que precipita todo hacia la obsolescencia, que convierte el esplendor en decadencia. Seguramente, el empresario desconoce que esta ley que no ‘perdona’ a nadie.

Efectivamente, aun en la historia de las compañías más exitosas consta el tiempo aquel en que las cosas no salían bien; cuando todo esfuerzo parecía infructuoso, cuando todo parecía confabularse para que el negocio se fuera a pique.

Aquella mala racha de la que muchas empresas no logran levantar cabeza, es una manifestación concreta del movimiento pendular, propio de la naturaleza, que influye sobre todo lo existente. Obviamente, el péndulo también se mueve en la dirección opuesta, hacia los tiempos de bonanza.

Las firmas que asumieron el reto de capear el temporal salieron fortalecidas y entendieron que si bien la ley de ciclos es ineludible, es posible en cambio moverse con ella, estableciendo estategias de renovación y mejoramiento.

Por ejemplo, puede que ciertos procesos ya no funcionen como antes, como si su utilidad se hubiera agotado repentinamente. Puede ocurrir, inclusive, que algunos colaboradores de la firma, que fueron vitales en su momento, se tornen un obstáculo para el avance; entonces es tiempo de tomar decisiones fundamentales, sin medias tintas.

A la pregunta de en qué medida las compañías deben planificar, jugar con el factor tiempo, la respuesta es afirmativa. Siempre estarán condicionadas por la variable de los ciclos, de modo que deberán hacer seguimientos minuciosos y objetivos, disciplinados. Deberán dar golpes de timón, readaptar lo planificado en el proceso mismo, sin demora, con una buena dosis de intuición.

 

Anuncios

Publicado el mayo 23, 2013 en EL YO LABORAL y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. gracias por el consejo don Arturo, justo en este momento psamos por una “crisis” parecida, pensabamos lgo parecido con mi esposa, pero ahora estamos mas convencidos de tomar el siguiente paso, de innovar y tomar nuevas directrices….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: