HAGA UNA PAUSA, SIN DEJAR DE SER PRODUCTIVO

Imagen

ARTURO CASTILLO

Tal vez usted es de aquellas personas que experimentan dificultad para detenerse por un momento, para hacer un alto en su agitada actividad laboral, al punto del colapso. Parar es un lujo que no pueden darse, pues piensan que si lo hacen están dejando de ser productivas; cosa que va contra sus ‘principios’.

Se trata, en realidad, de un condicionamiento, que concibe al ocio como algo inadmisible, un pecado capital. Cuando se ven obligados a parar, la culpabilidad se convierte en una carga insoportable.

Si trabajan en relación de dependencia, se cuidarán de no dar a su jefe la impresión de que son ‘dejados’. Actuarán siempre con la consigna de mostrarse más ocupados de lo que en realidad pudieran estarlo.

En fin, distraer el tiempo productivo es algo que las empresas detestan, que combaten, que se empeñan en desterrar. Su paradigma mayor es la productividad, un estado ideal que tiene a todo el mundo absorto, sin posibilidades de pensar en otra cosa que no sea rendir al máximo.

Sin embargo, las voces más autorizadas en el manejo del estrés sostienen que es necesario aprender a hacer pausas a lo largo del día de trabajo, como una forma de despejar la mente, de recuperar la atención.

Lo que los estadounidenses llaman ‘break’, un paréntesis que permite distenderse, ‘desenchufarse’ por un momento de las tareas, lejos de restar eficiencia y productividad, constituye una saludable costumbre, que incide, precisamente, en el rendimiento, que contribuye a refrescar el ánimo.

Es bien sabido que frente a un problema aparentemente insoluble, lo conveniente es tomar la distancia debida, considerar los hechos desde otra perspectiva, con ánimo renovado.
Nada resuelve la insistencia de una mente cansada, que ha perdido la capacidad para ver lo obvio, lo evidente, que ha llegado a un estado de saturación.

La generación de un tiempo personal de distensión, la posibilidad de hallar renovación, no debieran estar condicionados por el régimen laboral. Se escucha frecuentemente decir: ‘No tengo ni un solo minuto libre’. Y si mentalmente el individuo determina que es así, efectivamente no hallará ese espacio, esa zona de distensión física y mental.

Sin embargo, quien se lo proponga será capaz de ‘ausentarse’ momentáneamente, de hacer una pausa laboral, sin el sentimiento de que le está timando a la empresa.

Entonces, si en su lugar de trabajo no están contemplados los ‘breaks’, usted puede rebuscarse unos pocos minutos para hacer un conveniente paréntesis, que le hará más productivo, que le ayudará a recuperar la perspectiva y el gusto por lo que hace.

He aquí un pequeño ejercicio, que no le tomará más de cinco minutos:

Cómodamente sentado, yérgase y apoye su espalda contra el respaldo de la silla. Empiece por relajar sus hombros, sienta sus pies bien asentados con el suelo y deje descansar sus manos sobre los muslos. Sus ojos pueden fijarse, sin tensión, en un punto. Entonces, conéctese con su respiración, sin el deseo de controlarla, de alterar el ritmo, consintiendo que el cuerpo encuentre su propia cadencia.

Sienta el ir y venir del aire por su nariz, los latidos del corazón, el suave flujo sanguíneo, el tono muscular. Vaya aflojando cada parte del cuerpo mientras inhala y exhala.

Por fin, emprenda un viaje al centro de sí mismo, contacte con su identidad profunda. Permanezca en ese estado por un momento, siempre consciente de la respiración, observando el silencio de su mente, abierto a sus emociones.

De vuelta, de manera natural, deje que sus sentidos contacten con el espacio físico que le rodea, sienta su cuerpo; vuelva al hecho evidente de su respiración, para sentirla, no solo como una función orgánica estrictamente, sino como una manifestación vital, como una expresión de la vida misma.

Pruebe hacer diariamente este sencillo ejercicio en su propio lugar de trabajo. Se sentirá renovado, descubrirá que el arte de hacer pausas constituye una herramienta eficaz, no solo para lidiar con el estrés y la ansiedad, sino para recuperar la conexión consigo mismo.

Anuncios

Publicado el julio 14, 2013 en EL YO LABORAL y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: