LA RED Y LA COMPRA-VENTA DE TALENTOS

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ARTURO CASTILLO

La necesidad de comunicarse es también necesidad de venderse, de ser aceptados y reconocidos, en un mundo donde el anonimato es el sino de los tiempos, donde sobresalen solo aquellos que tienen algo que valga la pena ser ventilado públicamente.

En ese sentido, la Red es un escaparate de descomunales dimensiones, en el que sus usuarios se esfuerzan por hacerse conocer por la mayor cantidad de desconocidos.

Lo paradójico es que el anonimato es la base misma de la comunicación en la Red, más allá del afán de los cibernautas por exponer públicamente algunas de sus intimidades, como una demostración de ‘sinceridad’, que muchas veces raya en el exhibicionismo y la excentricidad.

Páginas como Facebook, Hi5, Twitter, LinkedIn etc., constituyen ventanas a las que las personas se asoman, con la esperanza de burlar el anonimato, a veces la soledad. A través de ellas buscan descargar sus miedos y complejos, sus frustraciones y fantasías.

Un hallazgo inesperado, sin embargo, en esos sitios resulta ser la compra-venta del talento humano. Efectivamente, hoy se han convertido en auténticas agencias de empleo, dada la efectividad para exponer el perfil profesional y humano, las aficiones y creencias; los ideales y fantasías, la intimidad familiar.

Muestran, en definitiva, aspectos personales que el carácter convencional de los CV no permite. Cosas que la formalidad y la limitación espacial no dejan emerger.

La eficacia de esos espacios radica en la velocidad de difusión de los mensajes y en la cantidad de receptores de los mismos. Se pueden conseguir muchos candidatos, para todos los gustos. Además, quién sabe, la propuesta de trabajo podría provenir del otro extremo del mundo, lo cual para muchos sujetos sería como un sueño hecho realidad.

Claro, el enganche laboral virtual también tiene sus riesgos: confiar en la información consignada en esos sitios es tremendamente aventurado, tomando en cuenta que es el espacio expresivo ideal para megalómanos y mentirosos compulsivos.

Obviamente, las Redes sociales no están explícitamente diseñadas para hacer las veces de agencias de empleo; aun así, muchas personas que se están sirviendo de la Web para encontrar trabajo.

Incuestionablemente, hoy por hoy es el mejor medio para volverse visible, para ‘mercadearse’, aunque quienes buscan talentos quizás prefieran algo menos ‘light’. Talvez buscan gente menos lanzada, con una que otra inhibición, con un mayor sentido de la privacidad.

Y si finalmente el individuo quiere volverse empleable, quizás deba hacer una purga en su muro, clasificar lo que es estrictamente profesional y lo que es exclusivamente personal.

Quizás deba ser más prolijo respecto de lo que ‘cuelga’ en su ‘Face’, de lo que etiqueta como ‘Me gusta’. Mejor todavía si no aparece en situaciones comprometedoras, como en estado ‘happy’, rodeado de ‘panas’ que parecen ‘gente divertida’…

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Publicado el julio 21, 2013 en EL YO LABORAL y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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