LA LECTURA APROPIADA DEL CURRÍCULUM VÍTAE

image

ARTURO CASTILLO

El mundo empresarial parece haber despertado de manera súbita a la realidad de que hoja de vida tiene solo un valor relativo si no está respaldada por la calidad humana del candidato a ocupar una plaza de trabajo.

A partir de la constatación de que muchos trabajadores con un currículum vítae impecable ‘cojean’ en el aspecto humano, las empresas han empezado a buscar mecanismos para completar lo que la educación convencional y la familia han dejado a medio camino.

Efectivamente, tanto el proceso escolar como entorno familiar entregan ahora a la sociedad individuos incompletos, o por lo menos parcialmente formados en el ámbito ético.

De ahí que muchas empresas se han dedicado a ‘capacitar’ en valores a sus empleados. Se trata de una loable y humanitaria labor, tomando en cuenta que no está dentro de sus obligaciones la reeducación de quienes han solicitado ser parte de la organización.

En teoría, se supone que el trabajador ya está ‘crecidito’, que es dueño de sus actos, que puede diferenciar claramente entre lo correcto y lo incorrecto, que no dudará cuando esté frente a algunas tentaciones.

No obstante, ello no siempre ocurre; eso explica por qué varios patronos prefieren, en vez de lidiar con el asunto de los valores, simplemente obviar el asunto por tratarse de algo ‘subjetivo’.

El antagonismo entre ciencia y ética, el divorcio entre educación y valores, sustentan la vigencia de este ser humano ‘asimétrico’, provisto de un gran equipaje intelectual, colmado de datos e información, pero incapaz de establecer la diferencia entre el bien y el mal, entre lo moral y lo inmoral.

Naturalmente, no hay razón para desestimar una buena hoja de vida, las cualidades académicas de un candidato, pero resulta conveniente para una empresa saber quién es el individuo, cómo piensa y cómo vive, qué siente.

A más de la certeza de que la persona se desempeñará con eficacia en la tarea que se le encomiende, se precisa saber si es alguien que se acomoda a las circunstancias, según soplen los vientos de la conveniencia, o si se trata de un ser humano con valores firmes, capaz de sostenerlos aun en presencia del mismísimo diablo.

La lectura del CV no permite saber cómo reacciona ante el fracaso; si se frustra y tira la toalla, si culpa a las circunstancias sus desaciertos, o si asume con entereza el resultado de sus actos, de sus decisiones u omisiones.

Cómo toma, en fin, sus logros, sus aciertos; si se envanece, si se le suben los humos a la cabeza, si empieza a ver a los demás por encima del hombro.
Es difícil averiguar si es capaz de actuar en función de equipo o si busca la gloria personal, aunque para ello tenga que usar a los demás.

En suma, el CV dice muy poco acerca de la persona, es apenas una pálida referencia; omite aspectos sustanciales sobre de la vida anímica y psicológica del sujeto.Desde esta perspectiva, las empresas acogen a perfectos desconocidos. Hacen de la cuestión académica un absoluto; se dejan deslumbrar por lo que los sujetos han aprendido en las aulas. Confían en su experiencia, sin tomar en cuenta, también, si serán capaces de abrirse a nuevos aprendizajes.

Sobre lo ético, las organizaciones solo pueden confiar en que los individuos no llegarán con ‘fallas’ de personalidad, que no harán cosas ‘chuecas’. No les queda más alternativa que esperar para que los hechos hablan por sí solos.

Anuncios

Publicado el julio 26, 2013 en EL YO LABORAL y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: